Una Nueva Creación

Una Nueva Creación

“LA MEJOR PREPARACIÓN A LA PASCUA, LA RECONCILIACIÓN”

Por José Pinzón Riaño

En las anteriores entregas reflexionábamos sobre las “Tentaciones” como situaciones que están siempre presentes en la vida del hombre, y que su riqueza depende de lo que estemos viviendo. También planteaba que su maldad y bondad depende mas de la lectura que nosotros le damos a la hora de enfrentarnos a ellas, puesto que ellas en si mismas no son malas ni buenas, están. Además, tocábamos la realidad del “Cambio” como un dinamismo que le sucede al mundo, a las cosas y al mismo hombre como ser existente en el; también como el sin número de mutaciones que experimenta el mismo hombre desde que nace, tanto en su proceso de desarrollo y crecimiento físico, biológico, psicológico y espiritual. Y hacia referencia de manera específica al cambio o transformaciones que experimenta el creyente el transcurso de su vida de fe.

Para esta entrega siguiendo con una línea reflexiva sobre algunos elementos concernientes a el tiempo de Cuaresma que celebra nuestra Iglesia Universal, pienso que la “Reconciliación” como realidad existencial necesaria a reflexionar dentro del proceso de transformación y cambio hacia la Pascua. En esta primera entrega sobra la reconciliación haré una mirada actual sobre como está este fenómeno en la vida del creyente y del mismo contexto social.

Detengámonos a pensar del por qué un gran número de gente vive en amargura, desilusión, y desanimo en su proceso de fe, si aparentemente todo está bien, en el sentido que todo lo tienen, participan de la Eucaristía Dominical, son practicantes activos en la Iglesia; aquí surge una buena pregunta ¿Entonces de donde viene esa inconformidad de vida? Desde mi cosmovisión pienso que son muchos los factores influyentes, veamos algunos: la falta de Dios, estar en pecado, la falta de una orientación de vida <proyecto de vida> y especialmente una faltas de reconciliación en sí mismo; con los demás y con Dios. La razón mas grande de afirmar lo anterior es que cuando la gente está reconciliada o vive en estado de reconciliación, hay paz, gozo y alegría.

Muchas veces la vida del creyente se convierte en una total amargura debido a una falta de reconciliación consigo mismo y con muchas personas que claman ser perdonados de corazón y la soberbia del hombre no deja que ese paso se realice. Dios siempre nos sorprende en esa capacidad de personar y reconciliar, miremos algunos pasajes del Evangelio como Él perdonó a muchas personas y a la ves la llevo a una gran reconciliación a otras, en la “Pasión” del Señor encontramos el testimonio de perdón y reconciliación que ha hecho Dios a la humanidad por medio de su Hijo amado.

Aquí nos surge una buena pregunta ¿cómo podemos deshacernos de la amargura y desanimo en nuestro de camino de vida? Permitamos que al luz de Dios caiga sobre nosotros para que Él nos lleve a una verdadera reconciliación primero consigo mismo, en un segundo momento con los demás y en un tercer momento con el creador nuestro Dios. Sólo una reconciliación dada en nosotros de esta manera es completa y envuelve a todo el ser creyente. Es claro que por medio de esta actitud verdadera de reconciliación a nivel integral y a todo tiempo las amarguras se disolverán y comenzaremos a ver nuestra vida de manera distinto. Solo que da de nuestra parte decir al Perdón y a la reconciliación SÍ, ese si que Dios nos enseño a dar cada ver que se requiera, es así como seremos liberados de todas las cosas que nos roban la paz que tanto deseamos para nuestra vida. Vamos a Decir Si a el Perdón y a la Reconciliación.

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