Año litúrgico. Para entender la dinámica de nuestra fe
SENTIDO DE ADVIENTO, NAVIDAD Y EPIFANÍA
Introducción
Nuestra Iglesia considera deber suyo celebrar con un sagrado recuerdo,
en días determinados a través del año la obra salvífica de su amado Dios.
Cada semana el día <domingo> llamado día del Señor, conmemora la
Pascua de Resurrección haciéndola presente y actual a su
comunidad de fieles creyentes. Además, en a través del año desarrolla todo
el misterio de Cristo, desde la Encarnación <Anuncio del
Ángel> y la Navidad <Nacimiento>, pasando por la
Pascua de Resurrección hasta la Ascensión <Jesús
sube al Padre> y Pentecostés <Venida del Espíritu Santo>.
(Sacrosanctum Concilium No. 102).
Dentro de la celebración anual del Misterio Pascual, la Iglesia
contempla el Nacimiento del Señor y sus primeras manifestaciones como punto
de partida e iniciación del año litúrgico. Dentro de este marco referencial
me detendré ahora a presentar el sentido completo de este tiempo privilegiado
que comprende Adviento, Navidad y Epifanía.
- Adviento: del latín <Adventus> venida-llegada. Se dice
del tiempo de preparación de la navidad, que comprende cuatro semanas, donde
se privilegia la preparación de todos los creyentes para la celebración
del nacimiento de Jesús <primera venida> y espera de la Parusía <Segunda
venida> el adviento se celebra con un sentido de espera, esperanza, vigilancia,
gozo y gran fraternidad familiar y comunitaria.
- Navidad: es la celebración gozosa del Nacimiento de
Cristo <Dios con nosotros>, el nacimiento de la Iglesia, el tiempo por excelencia
de paz, gozo, alegría y Gloria por la conmemoración y actualización del
Misterio Universal de Salvación.
- Epifanía: En esta gran fiesta solemne del año cristiano,
se celebran las manifestaciones por Cristo Jesús antes y después de
su Resurrección.
Por eso, ésta navidad es una oportunidad para recibir, entender y vivir
a Dios hecho hombre entre nosotros a través de la diversas celebraciones.
- Acciones Pastorales: pienso a partir de lo que cada
año nos ofrecen nuestras comunidades parroquiales a nivel litúrgico como
<celebraciones, novenas, vigilias etc.> Debemos sobre todo buscar vivir
a partir de nosotros mismos una renovación interna en todos los aspectos
de nuestra vida <familiar, laboral, intelectual, emocional y espiritual...>
de manera que todo tiempo especial y privilegiado que se celebra en nuestra
Iglesia universal y particular produzca en nosotros un cambio necesario
para que nuestro ser se acreciente cada día más y así podamos alcanzar la
estatura de Cristo: Ser cada día más Santos y Perfectos en nuestro proceso
de madurez de nuestra fe.
“PARA QUE DIOS SEA GLORIFICADO EN TODO Y POR TODOS SUS SEGUIDORES”.
Escrito por: Lic. José del Carmen Pinzón
Riaño - Contactar con el autor