El encuentro en la Celebración Litúrgica en la Iglesia, es
una de las experiencias esenciales del creyente en la práctica de su
vida de fe, pero también, se convierte en un interrogante bien serio
a la hora de saber ¿El porqué se celebra? ¿Qué sentido tiene celebrar?
¿Quién celebra? ¿Dónde se celebra? ¿Cómo vamos a celebrar? Y sobre
todo, ¿A Quién se celebra? Mi planteamiento paradójico
puede parecer poco aceptable, pero si vamos a la práctica de la litugia
de nuestras parroquias y por su puesto de nuestros fieles, encontramos que participamos
en las celebraciones más no celebramos. ¿La razón? Constantemente se ve
que se asiste a los encuentros litúrgicos, muchas veces sin las disposiciones
personales necesarias y sobretodo sin la conciencia clara del porqué se
está ahí. Casi siempre se celebra activa y/o pasivamente pero sin un profundo
sentido del MISTERIO -Pasión, Muerte y Resurrección de
Nuestro Señor Jesucristo- que se celebra. También hay otro elemento que
me permite sostener esta apreciación, y es que casi siempre se celebra desde
una visión Tradicionalista donde los fieles participan
pero no celebran conscientemente; pienso que es la hora de dar el paso.
Para nosotr@s l@s jóvenes especialmente, hoy se han dado pasos en nuestra participación activa en las comunidades a las que pertenecemos aunque muchas veces carecemos de los elementos formativos esenciales que nos permitirán celebrar de manera "plena, consciente y activa" por la exigencia de la naturaleza misma de la liturgia [1]. Por eso, hoy más que nunca, es necesario formarnos muy bien para que la celebración litúrgica cumpla su cometido en la Iglesia y en cada uno de nosotros fieles creyentes.
De ahí, mi deseo de presentar en las siguientes entregas los elementos constitutivos de la realidad litúrgica, que nos darán las bases suficientes para celebrar con sentido y sobre todo para abrirnos una mayor profundización de nuestras celebraciones y por supuesto de nuestra fe. También nos permitirán acercarnos muchos más a nuestros hermanos en la fe, para celebrar como se debe.
En las entregas de formación bíblica se hará uso de una metodología (parte teórica/parte práctica con sus respectivos pasos) que a mi manera de ver se puede aplicar para el desarrollo del contenido de las entregas que les voy a hacer sobre liturgia, con una modificación especial; y es que la realidad litúrgica en que vives y celebras tu fe es el punto de partida para mirar cómo estás (y por supuesto, cómo estamos) en este campo y sobre todo para avanzar en el crecimiento espiritual y la formación cristiana.
[1] CONCILIO VATICANO II, SACROSANCTUM CONCILIUM. No. 14.
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