Conociendo la Liturgia para Celebrar a Dios en nuestra vida
4. CELEBRAR - CELEBRACIÓN: ¡VIVE LO QUE CELEBRAS Y CELEBRA LO QUE VIVES!
4.1. Los hombres celebramos.
La vida cotidiana se expresa en celebraciones. Es así, como en el transcurso
de nuestro diario vivir nos encontramos con muchas actividades, hechos,
acontecimientos que de una u otra manera son celebraciones. Veamos, por
ejemplo:
- Los hombres viven celebrando, cumpleaños, fiestas nacionales, aniversarios,
grados, triunfos deportivos, momentos de duelo, etc. Esto quiere
decir, que la celebración es algo connatural al hombre, de igual manera
esto implica que es parte de la vida y se desarrolla en el ámbito de lo
cotidiano, buscando expresar el sinnúmero de sentimientos existenciales,
personales y comunitarios.
4.2. La Celebración litúrgica. Celebración del Misterio cristiano.
- Según lo expuesto hasta ahora puedo decir, que <celebrar>
a nivel litúrgico, es la consagración del tiempo en las acciones litúrgicas
a lo fundamental de nuestra fe. Esto nos permite actualizar el acontecimiento
salvífico de Cristo sucedido en la historia y vivenciado a plenitud cada
vez que se celebra. Permitiéndonos una apertura más a Dios y sobre todo
permitiéndonos vivir una experiencia más allá de lo puramente humano
- profano.
- Es así, como la <celebración litúrgica> hace existir en el presente
el <acontecimiento cristiano pasado> con perspectiva presente y
futura. Es decir, que hace existir a Jesucristo en la vida de cada cristiano
manifestando su presencia de manera individual como comunitario.
- Esta misma celebración litúrgica realizada por medio de acciones "litúrgicas",
permite al creyente festejar personal y comunitariamente con fe y alegría
el "Misterio Cristiano".
- En conclusión, la celebración en todos los órdenes está constituida
por acciones simbólicas que expresan lo invisible por palabras que revelan
y descubren el sentido de lo que se está haciendo.
4.3. En la práctica de la vida.
En la medida que en las celebraciones litúrgicas se celebra la vida "Cristo".
Es necesario, mirar detenidamente:
- ¿Con que disposición nos congregamos para celebrar?
- ¿Cómo es nuestra participación?
- ¿Cómo y con quién celebramos?
- ¿Qué aportamos?
- ¿Cómo celebraremos de ahora en adelante?
El ideal es que con estos elementos es que preparemos personal y comunitariamente
nuestras celebraciones para vivir lo que celebramos y para celebrar
lo que vivimos.
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Escrito por: Lic.
José del Carmen Pinzón Riaño - Contactar con
el autor