En el Evangelio para este Domingo No. 20 del Tiempo Ordinario, la Liturgia de la Iglesia nos presenta un texto extraordinario, pasando por el aspecto meramente geográfico hasta la acción concreta de Cristo a favor de la mujer cananea (Es importante recordar que Canaán es una región extranjera, considerada "no elegida").
Tradicionalmente, los textos bíblicos siempre nos ponen por entendido que la salvación sólo va destinada para el pueblo de Israel y sus elegidos, fuera de éste no les sería posible recibir la salvación para el hombre.
He aquí la importante de que se presente en escena una mujer de Canaán que no tendría nada que ver con el pueblo de Israel, esto da una nueva lectura a la salvación de Dios, concebida como "Dios sale al encuentro de todos los hombres, conociendo su esencia y naturaleza humana, brindándole un nuevo sentido y significado para darles una salvación plena, representada en una vida en abundancia".
A la luz del texto, invitamos a detenernos en 3 aspectos fundamentales que nos aportan en el camino de fe como cristianos:
Nuestra invitación es a observar en nuestra vida Cristiana 2 aspectos: primero, ¿Qué fue lo que permitía a la mujer ser firme ante lo que podía ser, en apariencia, un "no" de Jesús? ¿Qué me impide decirle de entrada "sí" a Jesús, cuando Él nunca nos dice "no"?
En segundo lugar, como pudimos ver la mujer tuvo la suficiente perspicacia para creer en Jesús de forma decidida, probablemente sin conocer nada más de Él salvo la "fama" que tenía y su acción salvadora durante su camino de vida pública y de predicación con la vida. Del testimonio de la mujer cananea, ¿Qué le hizo ser acreedora de la Salvación de Dios? A nosotros, ¿Qué nos permitirá ver a Jesús y reconocerlo para que nuestra vida sea plena?
Feliz semana para nuestr@s herman@s que visitan y participan en UNC.