
Del Evangelio de hoy puede extraerse un mensaje vital que gira en torno a la Fé. Para empezar es necesario establecer una analogía con el Sacramento del Bautismo por medio del cual somos insertados a una vida nueva en Cristo Jesús. El ser sumergido en agua significa morir al pecado original y recibir una nueva naturaleza.
De esta misma
manera en el Evangelio Jesús le dice al ciego que vaya y se lave en la
piscina para que quede curado de su ceguera. Es muy importante notar
la actitud de Jesús al acercarse al ciego, y es que no se acerca con
ningún tipo de prevención, mira el fondo del corazón de este hombre y
decide mostrarle la grandeza de las obras de Dios. Los discípulos por
su parte juzgan al ciego, asocian su condición con el pecado de este o
de sus padres. Sin embargo Jesús muestra que la condición física y el
pecado son dos cosas diferentes.
Cuando el ciego adquiere la
vista queda como en shock, está a la vez emocionado pero desconcertado
porque no sabe quien es ese tal Jesús, igual le pasa a los vecinos y
conocidos del ciego.- ¿Acaso no es este el que estaba ciego? ¿Cómo es
que puede ver?
Se genera entonces una polémica alrededor del
acontecimiento, las autoridades se hacen presentes y entonces surgen
tres situaciones que muestran diferentes posturas en nuestra vida de
Fé; por un lado tenemos al ciego que empieza a creer y que busca a
Jesús, por otro lado están los padres de este hombre que tienen miedo
de que los relacionen con Jesús y los rechacen, y finalmente tenemos a
los fariseos que no querían aceptar a Jesús. Al final, la palabra
ceguera adquiere un significado profundo y espiritual y ya no se
refiere a la condición biológica sino al hecho de ser humildes y
aceptar o no al enviado.
Nuestra vida es muy parecida,
vamos por ahí buscando la cura a nuestros problemas en tantas cosas y
no nos fijamos en el bien más importante de todos: Dios. Como el
evangelio describe, podemos asumir alguna de las tres posturas o ir
variando de una a otra según avanzan los acontecimientos de nuestra
vida:
Jesús nos sale al encuentro y nos da una nueva vida
con el bautismo, nos llama a ser testigos, sin embargo nuestra
situación personal en algún momento puede interferir con el mensaje de
salvación: adicciones, situaciones difíciles, problemas en la casa,
mala formación en la fe, experiencias negativas con la Iglesia, etc.
Otra
actitud podría ser que Jesús nos atrae y creemos en Él pero nuestro
apego por el mundo todavía es demasiado fuerte, a lo mejor nos da pena
que se burlen de nosotros o que nos juzguen por ayudarle al Sacerdote o
por ir a Misa. Quizás nos da miedo que nos echen en cara nuestras
faltas y que la fe que profesamos es inútil y mentirosa.
Por
ultimo está la actitud de soberbia, aquellos que creen que sus propias
fuerzas les bastan, que lo importante es hacer cosas y gozar este mundo
y no perder el tiempo en ir a la Iglesia o en hablar de Dios; algunos
pueden decir que creen en Dios pero que la Iglesia es pecadora y
corrupta y por lo tanto Dios no habla a través de los Sacerdotes y los
Laicos. Por otra parte, también sería errado creer que siendo laico o
religioso tenemos la última palabra en materia de fe y que ninguna
persona más humilde o con menos estudio nos puede enseñar sobre Dios,
por el contrario los que sufren son los que más nos pueden enseñar y
aunque la Iglesia es la depositaria de la Fé, Dios no es propiedad de
nadie y Él se relaciona con cada uno de una manera misteriosa y
personal.
Para concluir, el evangelio nos muestra la actitud valiente del ciego que sin importar los miramientos ni la opinión de los demás se basa en su experiencia con Jesús, reconoce que lo ha respetado como persona, le ha curado y se decide a aceptarlo y seguirlo aunque le cueste ser marcado como indeseable. Esa es la actitud que nos pide Dios, que le aceptemos y le sigamos desde una reflexión profunda de su obra en nuestras vidas, que no tengamos miedo pues el va a estar con nosotros, que seamos humildes y valientes dándolo a conocer a los que nos rodean con el ejemplo de nuestras vidas y desde lo que somos y hacemos a diario.
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