Una Nueva Creación

Una Nueva Creación

Iluminación de la Palabra para la semana
Domingo 9 de marzo de 2008, quinto domingo de cuaresma

"La muerte de Lázaro"

Por Gustavo Adolfo Beltrán

El Evangelio narra como Marta y María mandaron llamar a Jesús pues su hermano Lázaro se estaba muriendo. Jesús sin embargo no acude de inmediato a la llamada sino que se demora a propósito. Lázaro muere y cuando Jesús llega, las mujeres y las personas que las acompañaban en el duelo se lamentan –“Señor, si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto”. Ahora bien, Jesús se demoró porque tenía un plan más grande en mente: mostrarle a sus discípulos y a la gente la gloria de Dios. La resurrección de Lázaro simboliza entonces el deseo de Jesús por darnos una vida nueva que va más allá de la prolongación de una vida material, es decir la transformación de nuestra persona y la promesa de la vida eterna después de la muerte. Es Cristo quien llama al hombre a la vida, y gracias al deseo del Padre somos colmados de gracias y bendiciones para alcanzar esa vida nueva a través de la fe en Cristo Jesús.

Vale la pena destacar que Jesús durante este pasaje no habló en parábolas o en sentido figurado, habló en sentido literal y sin embargo la gente pensaba lo contrario. Incluso la misma Marta que conocía al Señor y tenía fe también lo asumía así. Cuando Jesús le dice que Lázaro volverá a vivir, Marta le responde: “Si, ya sé que volverá a vivir cuando los muertos resuciten, en el día último”. Es por esta razón que cuando Jesús hace quitar la roca del sepulcro y ordena a Lázaro que se levante, la gente se sorprende aún más, nadie esperaba eso aunque todos lo deseaban.

Así nos pasa hoy en día, cuando las situaciones difíciles de la vida apremian nos sentimos mal, en algunas ocasiones incluso desesperados y a veces nos preguntamos ¿Acaso Dios no nos quiere?, ¿Porqué suceden tantas desgracias? y así sucesivamente.  Es como si deseáramos que Dios nos quitara de inmediato ese sufrimiento o nos sacara ya de la situación difícil.

Sin embargo puede pasar un tiempo antes de que el panorama pinte mejor y no es porque Dios sea ajeno a nuestros problemas sino porque Él siempre tiene una idea mejor, Dios no nos da lo que queremos sino lo que nos conviene y aunque en el momento pareciese como que no pasa nada, al final nuestras expectativas siempre son superadas por la generosidad del buen Dios.

En el evangelio sucede un milagro que hace que la gente crea, y hoy en día Jesús sigue sanando nuestros corazones y haciendo milagros tanto o más portentosos que el narrado en el pasaje, pero la mayoría de las veces no sabemos interpretarlos. Muchas veces quisiéramos que el cielo se abriera y Dios bajara a atender todas nuestras peticiones y reclamos pero a lo mejor Dios ya ha puesto en marcha todo un plan para que las cosas salgan bien, lo único que tenemos que hacer nosotros es creer y también poner de nuestra parte para que las cosas sucedan según el plan de Dios.

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