Una Nueva Creación

Una Nueva Creación

Iluminación de la Palabra para la semana, 4º Domingo de Pascua, 13 de abril de 2008

“El Pastor y el rebaño”

Por Gustavo Adolfo Beltrán

El evangelista nos muestra nuevamente, a través de la parábola del buen Pastor, la voluntad de Dios hecha realidad en la figura de Jesús.  Cuando Jesús afirma: “Yo soy la puerta: el que entre por mí será salvo.  Será como una oveja que entra y sale y encuentra pastos”, nos dice claramente cual es su papel dentro del plan salvífico de Dios.  Expresa con determinación que no hay otro modo de salvarse sino a través de Él.

Por otro Jesús también deja en claro la parte de responsabilidad que nos corresponde a los cristianos –“El pastor llama a cada oveja por su nombre, y las ovejas reconocen su voz”, “Las ovejas lo siguen porque reconocen su voz”.

Cristo nos ha llamado a cada uno por nuestro nombre en el Sacramento del Bautismo, gracias a ese regalo maravilloso hemos cruzado la puerta y somos parte de ese gran  rebaño que es la Iglesia.  Ahora bien, cada uno de nosotros es especial para Dios, tenemos características únicas y diferentes a las de los demás, por esta razón Jesús se presenta como el buen pastor, como la persona que nos cuida, que nos ama y que nos busca cuando nos perdemos.  Él es nuestro Salvador y solo siguiéndolo a Él encontraremos la vida Eterna.  Hoy constatamos esto cada vez que recibimos a Jesús Sacramentado pues el se entregó para darnos vida, la Vida Nueva.

Sin embargo también hay que estar atentos para escuchar la voz del pastor, hoy en día son muchas las voces que llaman: las seguridades del mundo, el egoísmo, la falsa espiritualidad, el miedo a ser reconocidos como cristianos, etc.  Si nos descuidamos en nuestro camino de fe, podemos estar perdiendo el horizonte y desviarnos de nuestra meta.

Entonces nos corresponde prepararnos para saber distinguir la autentica voz del pastor, ello implica interesarnos más por nuestra fe, leer asiduamente la Palabra de Dios y conocer el Catecismo, frecuentar a Cristo Sacramentado, orar mucho y dar el paso que nos pide Cristo (seguir al Pastor).

Todos tenemos una vocación, una manera de vivir para la que fuimos creados.  Seguir a Cristo es descubrir esa forma de responder al llamado que me permite conocerlo a El haciendo el bien a muchas personas y siendo realmente feliz y libre.  Dentro de la Iglesia existen muchas vocaciones, Sacerdotes, religiosos, misioneros, catequistas, ministros, acólitos, etc.  A medida que nuestra vida avanza podemos desempeñar algunas de estas funciones para conocer más profundamente al Señor y progresar espiritualmente.  

Pero no solamente servir en los ministerios de la Iglesia es tener vocación, también hay muchos buenos cristianos que son obreros, amas de casa, médicos, ingenieros, veterinarios, militares, etc.  Que a través de sus profesiones también entregan sus vidas para servir a los demás.

En conclusión, escoger lo que hacemos con nuestras vidas es asunto serio pues de eso depende la felicidad de muchos incluyendo la propia.  Así es que pidámosle al Señor que nos ilumine y nos muestre el camino para escoger correctamente nuestra vocación y a través de ella podamos descubrirle y amarle cada día más.  También oremos por todos nuestros Sacerdotes y Pastores para que sigan el ejemplo de Jesús buen pastor y den testimonio de Cristo Sacerdote a toda la Iglesia.

Reflexiones anteriores

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